Distribuye los recursos
Coloca el arenero lejos de la comida y el agua. Sitúa el cuenco de agua en un punto tranquilo y, si es posible, ofrece más de una opción para descubrir sus preferencias.
Añade una caja o cama donde pueda esconderse y un rascador estable. Un punto elevado seguro le ayudará a observar el entorno sin sentirse expuesto.
Mantén una transición tranquila
Conserva al principio el alimento y la arena que ya conoce. Los cambios simultáneos dificultan saber qué ha provocado un rechazo o una alteración digestiva.
Permite que salga del transportín por sí mismo y limita las visitas. Si hay otros animales, intercambia olores y realiza presentaciones graduales en lugar de juntarlos directamente.
Automatiza más adelante
Un gatito muy pequeño puede no alcanzar el peso mínimo de los sensores de un arenero automático. Empieza con una bandeja convencional y comprueba siempre las restricciones del fabricante.
Programa una revisión veterinaria y mantén el transportín accesible como parte del mobiliario. Así no aparecerá únicamente antes de un desplazamiento estresante.
Documentación consultada
Enlaces externos utilizados como referencia y comprobados en la fecha indicada: